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Monday, July 17, 2006

Apendizaje de inglés bajo un nuevo modelo social

Sin lugar a dudas, aprender inglés hoy es una necesidad. Los tratados internacionales que posibilitan que nuestra economía se internacionalice, los diversos procesos de globalización y el vertiginoso avance de las tecnologías de la información y comunicación, hacen necesario prepararse en este idioma para enfrentar mejor los desafíos de la órganización moderna. Tomando este contexto como referente, diversas instituciones de Educación Superior han incorporado en su propuesta curricular la enseñanza y aprendizaje de inglés como lengua extranjera. Por su parte, el Ministerio de Educación de nuestro país también ha respondido a dicha necesidad con políticas educativas que apuntan a intensificar el uso del idioma inglés en nuestro sistema educativo.

Todo lo anterior es alentador para los profesores de inglés, pues implica más y mejores trabajos y, en definitiva, mejores oportunidades para el desarrollo de la carrera de Profesor de Inglés. Ya muchos profesores se han embarcado en cursos de perfeccionamiento en áreas de metodologías y algunos en cursos para mejorar su competencia comunicativa. Se observan muchos esfuerzos en diversos frentes, sin embargo, el actor más importante de este proceso de innovación y de adaptación a los cambios globales, es decir, el aprendiente, parece no estar respondiendo de manera adecuada a uno de los desafíos que enfrenta nuestra educación. Lamentablemente, son pocos los alumnos que aprecian los esfuerzos que hacen sus profesores para lograr internalizar la lengua de Shakespeare. El aprendizaje del idioma inglés, como de cualquier otra disciplina, es una tarea eminentemente individual. No existen las recetas mágicas, o una suerte de trepanación cerebral, que nos permita, a través de un solo toque de la varita o del borne, adquirir una nueva lengua. Sí es importante reconocer la labor que muchos profesores hacen en el ámbito de facilitar las condiciones que permitan que la nueva lengua se aprenda con mayor facilidad y motivación, pero es precisamente este último aspecto el más resentido en los procesos de enseñanza y aprendizaje de inglés como lengua extranjera, y, muy especialmente en los sistemas de inglés de la Educación Superior de nuestro país.

En primer lugar, convengamos en que todo aprendizaje debe partir por un fuerte componente motivacional, aunque, tratándose del idioma inglés en niveles de Educación Superior, también podría aceptarse un componente instrumental, es decir, asumir su estudio porque es necesario y porque nos servirá en un futuro laboral. Podríamos, por tanto, aceptar cualquiera de estas dos situaciones: aprender por motivación o aprender por instrumentalización. Si ninguna de estas condiciones se da creo que no es posible el aprendizaje de inglés como lengua extranjera. Entonces, es claro suponer que hay que lograr que nuestros alumnos se motiven o que comprendan la importancia de aprender inglés hoy. Sin embargo, estamos refiriéndonos a un proceso dual, es decir, enseñanza y aprendizaje, cada uno con sus actores, quienes deben responder de manera cooperativa para lograr los objetivos que se esperan. A mi juicio, muchos alumnos asumen que estudiar una disciplina es una tarea que depende fundamentalmente del profesor, cuando en verdad depende fundamentalmente de ellos mismos. Hoy se enfatizan los procesos de aprendizaje por sobre los procesos de enseñanza, con lo cual se quiere precisar que son los aprendientes los llamados a responder. Hoy más que nunca en los sistemas educacionales de todo el mundo se enfatizan sistemas de enseñanza y aprendizaje con fuertes componentes constructivistas.

Las tradicionales clases frontales, al menos, en el área de aprendizajes de lenguas extranjeras, hace tiempo que están en retirada. Sin embargo, aún es posible advertir resabios de su fuerte utilización en alumnos que ingresan a la Enseñanza Superior con visibles componentes de conductivismo. Entonces, es aquí precisamente donde se producen situaciones pedagógicas, a veces críticas, pues el alumno exige que “se le enseñe” y no advierte que se le están presentando oportunidades para que el aprenda a aprender. Entonces el alumno utiliza sus habituales formas de reaccionar: “el profesor es malo”, “el inglés es una asignatura difícil”, etc. Analicemos el primer comentario: lo primero que se me ocurre es decir que el alumno que hizo tal comentario es un típico producto del conductivismo, pues está acostumbrado a que sea el profesor quien le entregue todo listo. No amigo. El mundo hoy funciona bajo un paradigma totalmente distinto. Aprender es su responsabilidad. Respecto del segundo comentario, se me ocurre decir que colocar al idioma inglés como una asignatura es un error. No, amigo. Despierte. El inglés hoy es una necesidad, diga si lo prefiere, una herramienta. Con esto quiero explicitar simplemente la gran importancia que reviste su aprendizaje y dominio adecuados para responder a las nuevas exigencias societales. Por tanto, ambos comentarios sólo evidencian sistemas educacionales memorísticos y cortoplacistas y, por otra parte, constituyen llamados de alerta para los profesores en cuanto a que es preciso ayudar a que los alumnos despierten si es que quieren entrar en este nuevo modelo, en donde el nuevo paradigma está embebido de conceptos tales como constructivismo, emprendimiento, aprender a aprender, aprender a hacer, aprender a vivir juntos, aprender a ser, aprendizaje en equipo, aprendizaje colaborativo, aprendizaje cooperativo, aprendizaje organizacional, organizaciones que aprenden, aptitud abierta al aprendizaje, es decir, ¡aprendizaje!

Entonces, como podemos ver, la adquisición de una lengua extranjera pasa necesariamente por cambiar nuestros esquemas mentales y entrar en un modelo constructivista en donde ambos actores se ayudan mutuamente. Personalmente prefiero hablar de corresponsabilidad. Sin embargo, esta corresponsabilidad también implica la creación de políticas educacionales que permitan sinergizar las distintas disciplinas para generar entornos propicios para la creatividad, expresión en plena libertad y crecimiento personal. Sólo bajo este esquema es posible llegar a dominar una segunda lengua. De otro modo sólo se trata de acumular léxico y frases clichés descontextualizadas y fácilmente desechables. Aprender una nueva lengua importa cultivar nuevas formas de pensamiento. No es posible hablar inglés pensando en chileno. Como tampoco es posible hacer negocios con Japón conociendo sólo su idioma. Aquí paralelamente es necesario transculturizar y abrirse hacia el cambio, flexibilizando nuestros patrones mentales y supervisando permanentemente el entorno, cada más cambiante.

Autor: Fernando Vera. Magíster en Ciencias de la Educación con Mención en Administración y Gestión Educacional y Magíster en Investigación Educativa(c).

2 comments:

Elsa said...

Profesor Vera, felicitaciones por su articulo. Cuando lei su articulo parecia que estaba leyendo mis pensamientos sobre este mismo tema. Estoy de acuerdo con Usted se debe dar mas responsabilidades al aprendiente y no llevarlo de la mano todo el tiempo y a traves de estrategias adecuadas se le dan las herramientas para que ellos la utilicen. Debemos ser constructivista en la practica y no solo en teoria. Apliquemos las teorias en el aula universitaria. Gracias.

Rosmaira said...

Saludos,
Muy interesante y certera su investigación, soy Docente en Inglés como Lengua Extranjera y e notado la falta de interés asía esta materia, ya que los estudiantes no están contextualizados y no comprenden para que están estudiando esta materia, muchas veces la ven como si fuera un complemento innecesario. Por lo menos en mis clases les explico a mis estudiantes para que y por que es necesario aprender Ingles, además lo contextualizo de acuerdo a su carrera. Estoy interesada en realizar uno investigación sobre el método mas adecuado para que los alumnos dominen el Inglés, con su permiso me baso en sus ideas. Por favor si tiene algún comentario le agradezco su colaboración.

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