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Friday, May 02, 2014

Algunas Ideas sobre el Líder sin Cargo

Para ser líder, no hace falta tener un cargo. El liderazgo tiene que ver con la excelencia en nuestro trabajo y en nuestro comportamiento. Todo el mundo puede ser líder. Por tanto, para formar una organización de  verdad excelente, todas las personas que trabajan en ella deben ser líderes en lo que hacen. Estas son algunas de las ideas que Robin Sharma plantea en su libro “El Líder que no tenía Cargo”, una fábula moderna sobre el liderazgo en la organización y en la vida.  

A continuación, comparto algunas ideas que he extractado libremente de este libro, y que me han llamado la atención, ya que pueden ayudarnos a transformarnos en líderes sin cargo, es decir, la filosofía que se basa en los cuatro poderes naturales del liderazgo, a saber: 
  •  Primer poder natural: da lo mejor de ti mismo; 
  • Segundo poder natural: inspira e influye en los demás a través del buen ejemplo;
  • Tercer poder natural: crea cambios positivos ante situaciones negativas. Para eso no es necesario tener un cargo; y 
  • Cuarto poder natural: trata a los demás con respeto, aprecio y amabilidad, elevando la cultura de la organización a lo mejor de lo mejor.    
Estos cuatro poderes hay que cultivarlos día a día, pues nos permiten liderar, independientemente de lo que hagamos, del cargo que ocupemos, y de dónde estemos. En esta cosmovisión, espero que las ideas que he recogido de esta fábula, las leas con atención y puedan servirte para experimentar profundas mejoras tanto en tu vida personal y profesional como en tu forma de mostrarte al mundo. 

Las 50 ideas inspiradoras con las cuales me siento plenamente identificado:
  1. Haz tu trabajo tan bien como humanamente puedas. El resto vendrá por añadidura.
  2. Hacer un trabajo que nos gusta nos da la oportunidad de ser creativos y de ejercitar la mente resolviendo problemas.
  3. Hacer un buen trabajo es una de las mejores tácticas para ser feliz.
  4. Asumir la responsabilidad personal en el éxito colectivo es una forma de convertirse en líder sin cargo.
  5. Decir que no tienes un puesto elevado y que, por lo tanto, no tienes responsabilidad, ya no es una excusa.
  6. Para alcanzar el éxito, cada uno debe considerarse parte del equipo líder.
  7. Para liderar ya no hace falta tener una autoridad oficial, sino sólo el deseo de implicarse y el compromiso de dejar una huella positiva.
  8. Decidir optar por la excelencia en el trabajo y el liderazgo personal hace que la organización ascienda.
  9. Preocuparse de hacer un trabajo excelente y apoyar a los compañeros de trabajo es mucho más importante que tener una tarjeta de visita con un título molón.
  10. Para liderar sólo basta con ser persona. Con eso basta. No se necesita nada más. Y tu nombre de pila es tu principal aleado. Ergo, exige que te llamen por tu  nombre.
  11. No puedes ser creativo, innovador y todas esas cosas si te da miedo pensar, sentir y ser diferente.
  12. Sé puntual. Llega temprano. Los líderes son aquellos individuos que sorprenden a los demás, aunque sea en un tema trivial como llegar temprano.
  13. Pocas cosas producen tanta felicidad que saber que estamos realizando un trabajo brillante, en el cual estamos entregando todo nuestro potencial.
  14. Mientras más repetimos lo que hacemos, mucho mejor seremos.
  15. El liderazgo no es sólo algo que se ejerce en nuestro trabajo, Tenemos que practicarlo en todos los aspectos de nuestra vida.
  16. Si te levantas una hora más temprano que lo habitual, tendrás siete horas más a la semana. Esa hora la debes aprovechar para reflexionar y replantear tus pensamientos.
  17. Sentirse contento está bien, pero nunca hay que darse por satisfecho. Entonces, mejora cada día, de manera impecable y apasionada.
  18. El éxito se logra mediante la realización de pequeñas disciplinas cotidianas, que van amontonándose con el tiempo y producen logros que superan con mucho cualquier cosa que hayamos planeado.
  19. Cualquiera puede alcanzar el éxito, si persiste en realizar las acciones correctas.
  20. La clave está en poner algo de emoción, de energía y de pasión. Entonces, se producen los grandes avances.
  21. Provoca a las personas para que se den cuenta de las pocas aspiraciones que han puesto en sus carreras y en el tesoro que es su vida.
  22. Es hora de asumir una responsabilidad personal en todas y cada una de nuestras actuales circunstancias.
  23. Dar siempre lo mejor de uno mismo es un gran principio. Ese simple compromiso obra maravillas en las personas.
  24. El éxito es algo que se crea conscientemente.
  25. Todos podemos tomar la decisión de amar el trabajo que hacemos, y realizarlo tan bien que la gente se fije.
  26. Cualquiera puede alcanzar el éxito. El punto es que muy pocos eligen alcanzarlo.
  27. Me considero un embajador de buena voluntad para mi organización. Creo que con mi actitud, estoy gestionado su imagen.
  28. He descubierto que mi trabajo es importantísimo y esencial para la buena marcha de la organización a la que pertenezco.
  29. Sé quién soy. Conozco mi trabajo. Todos los días encuentro la manera de plantearme nuevos desafíos.
  30. He aportado innovación en todo lo que hago. Así que eso que mi trabajo es corriente y poco importante, no es verdad, en absoluto.
  31. El liderazgo consiste en mantener una fe inquebrantable en nuestros puntos de vista y una confianza inamovible en nuestro poder para provocar cambios positivos.
  32. Para aprender a dirigir, primero hay que intentarlo. Cada equivocación nos acerca más al paso perfecto.
  33. El poder natural de liderazgo, que todos poseemos por el simple hecho de ser humanos, es mucho más profundo  y más grande que el de los cargos. Por desgracia, ese potencial está dormido y muy pocos lo utilizan.
  34. La autoridad personal se adquiere ejerciendo los cuatro poderes naturales del liderazgo.
  35. En condiciones difíciles, sigue tomando las decisiones más inteligentes que puedas y manteniéndote en acción todo lo que sea humanamente posible.
  36. Sigue progresando, por muy difícil que parezca y no te estanques.
  37. Toda acción positiva tiene un efecto positivo, aunque el resultado no se vea de inmediato.
  38. A veces, el éxito no depende de una decisión inteligente, sino de tomar alguna decisión. Y luego ponerla en práctica con rapidez y energía.
  39. Sigue caminado aunque no sepas muy bien a dónde vas. El movimiento hacia adelante tiene un poder extraordinario.
  40. Los contratiempos son sólo pruebas para ver si estamos preparados para las recompensas que podamos obtener.
  41. No te acostumbres a reaccionar frente a las dificultades en el trabajo. Debes aprender a anticiparte a ellas.
  42. Toma la iniciativa. Y tomar la iniciativa significa simplemente ser la persona de tu equipo que pone en marcha las cosas.
  43. La iniciativa y el trabajo duro son el precalentamiento para llegar a la cumbre del éxito.
  44. Para ser muy bueno en alguna cosa, hay que dedicarle mucho tiempo.
  45. El liderazgo no sólo consiste en corregir y criticar a otros cuando se equivocan, sino también en aplaudir a los demás cuando hacen las cosas bien.
  46. Rodéate de personas buenas, apasionadas y positivas con las que te sientas bien (este principio fundamental cambió mi vida hace unos veinte años).
  47. Con tanta tecnología, altibajos, tanta competencia y tanto cambio, muchos han olvidado que la clave está en las relaciones y conexiones humanas.
  48. Si te concentras en tratar bien a los demás, y en ser útil de todas las maneras posibles, el resultado será el éxito personal.
  49. Los que se resisten a cambiar y se aferran temerosos a la tradición, acabarán como los dinosaurios que no evolucionaron cuando las condiciones cambiaron hace millones de años.
  50. Las organizaciones que dominarán el mundo son aquellas que cuentan con líderes sin cargo en todos los niveles de la estructura organizacional, y las que ponen, en primer lugar, a las personas y las relaciones humanas.
Referencias Bibliográficas
Sharma, R. (2013). El líder que no tenía cargo. Una fábula moderna sobre el liderazgo en la empresa y en la vida. Buenos Aires: Random House Mondadori S. A.


Friday, April 25, 2014

Impacto de la Globalización en la Educación Superior

Sin lugar a dudas, la globalización está en la mente de los legisladores, los académicos, y los tomadores de decisiones en todos los sectores y disciplinas. La educación, particularmente la educación superior, como agente y reactor de este fenómeno, constituye un área crítica de debate y estudio. En la literatura especializada, es común observar diversas visiones sobre la naturaleza, causas, elementos, consecuencias, y futuras implicancias de este fenómeno en la educación.

 Conceptualmente, el término ‘globalización’ es genérico, por lo cual puede definirse de diversas formas dependiendo del contexto que se trate. De acuerdo a Malagón (2005, p. 156), “la globalización constituye un estadio de desarrollo del capitalismo, sustentado en los desarrollos tecnológicos y en decisiones políticas que marcan el rumbo y la intencionalidad de los procesos a través de los cuales este modo de producción se desenvuelve”. Lo primero que se aprecia en esta definición es que la globalización podría asociarse al dinamismo del capitalismo,[1] pues se enfatiza que la diferencia entre los procesos actuales y los anteriores radica en la revolución tecnológica.

Según Knight (1997, p. 6, citada en Kreber, 2007, p. 2), la globalización es el flujo de tecnología, economía, conocimiento, gente, ideas … entre fronteras. La globalización afecta a cada país de manera distinta debido a la historia, tradiciones, culturas y prioridades individuales de una nación”. Esta definición parece ser la más operativa para cualquiera discusión relacionada con la educación superior y para los objetivos perseguidos en el presente estudio. En este contexto, se reconoce que la globalización es un proceso multifacético que puede afectar a los países de muchas formas. Sin embargo, no se precisa si sus consecuencias son positivas o negativas. Por tanto, esta definición es limitada y no puede aplicarse por igual a los diversos contextos nacionales, pues el término global alude a un alcance mundial y no contextual a las naciones.

Otro aspecto clave de esta definición es que se refiere a fronteras y se infiere que tiene un alcance mundial, por lo que la nación no es vista como un aspecto crítico del término globalización. El concepto de movimiento mundial es clave en la interpretación del fenómeno de la globalización, pues incluye la sociedad del conocimiento, las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC), la economía de mercado, la liberalización comercial, y los cambios en las estructuras de gobierno. Estos son factores que tienen un tremendo impacto en el sector educativo, ya que suponen realizar los ajustes que correspondan al modelo educativo sobre el cual se orienta el desarrollo institucional.

¿Por qué la globalización tiene un impacto en la educación superior? En primer lugar, porque, desde el punto de vista económico, hoy la empresa requiere profesionales más capacitados y adaptativos. Esto implica cambios profundos en la función de la educación superior. En segundo lugar, porque desde el punto de vista socio-político, la demográfica y los ideales democráticos imponen fuertes presiones a las IES en materia de acceso a poblaciones estudiantiles que tradicionalmente no se formaban en la educación superior.

Consecuentemente, y como ocurre con el resto de las organizaciones, las Instituciones de Educación Superior (IES) no debieran estar inmunes a los efectos de esta revolución. De hecho, se observa que dichas instituciones hacen ingentes esfuerzos para adaptarse a los nuevos requerimientos que surgen del mercado laboral. Aunque, claramente, en muchos casos, se requiere realizar transformaciones estructurales y funcionales profundas para satisfacer los nuevos desafíos socioeducativos.

En este contexto, la relación dinámica entre globalización y educación superior se ve como un importante campo de estudio que, como tal, merece una revisión más en detalle y que supera las posibilidades de la presente tesis. Tal vez, se requiera establecer parámetros para enmarcar mejor esta discusión. Aunque, para los propósitos de este trabajo bastará con señalar que la globalización es un factor ambiental clave que tiene múltiples efectos – tanto positivos como negativos – para las IES y que, por tanto, merece consideración.

Por el lado positivo, la globalización impone a las IES diversos desafíos y oportunidades, las cuales, en respuesta, desarrollan intrincadas estrategias de internacionalización. En este contexto, la búsqueda de mecanismos de aseguramiento de la calidad en términos comparables internacionalmente, representa un gran desafío para la educación, y muy especialmente para las universidades. Mientras que por el lado negativo podría señalarse que la configuración de la educación superior queda supeditada a la dimensión financiera y los aspectos culturales relegados a un segundo plano.

Indudablemente, la globalización ha tenido un tremendo impacto en las políticas de la educación superior. Sin embargo, aún no es posible pensar en una educación superior como un sistema global. Pero, por otra parte, existe cierta convergencia entre las universidades y los sistemas de educación en cuanto a estandarizar y/o sintonizar prácticas y procesos. En todo caso, cualquiera sea el análisis que se haga, este fenómeno está transformando indefectiblemente la educación superior.

Complementado lo ya señalado, otro aspecto relacionado con la globalización es que su criterio clave es la competitividad, cuya lógica articulativa en la educación superior debiera centrarse en la búsqueda responsable de la calidad educativa. No obstante, no siempre es posible advertir bases estructurales que permitan generar instancias de reflexión, promuevan una cultura de la evaluación, y construyen convergencia institucional bajo el paradigma de la calidad educativa. La evidencia muestra que las concepciones de calidad difieren sustantivamente entre instituciones y sectores de los cuales provienen.

Así, mientras en unas IES la competitividad se visualiza como acciones proactivas orientadas a un mejoramiento continuo de la calidad educativa y, en consecuencia, con altos niveles de planificación estratégica, en otras, ésta se observa como acciones reactivas, y con un alto grado de improvisación y de despreocupación por la calidad de la formación. A esto puede agregarse que desde los años 80, la globalización ha venido afectando las políticas, los sistemas económicos, y la identidad nacional.

Aún más, ha influido en la agenda educativa de muchas naciones, repercutiendo tanto en las políticas educativas como en los sistemas de enseñanza y aprendizaje, y en la capacidad de los estudiantes para abordar las diferencias sociales y culturales. Por tanto,  en la práctica, el valor central de las IES  se está reconfigurando a través de las influencias del mercado global y por los simbolismos relacionados con la identidad cultural.

En síntesis, la globalización es un fenómeno que afecta todas las dimensiones de la vida humana, revolucionando enormemente la organización del trabajo, la producción de bienes y servicios, las relaciones entre las naciones, e incluso la cultura local. Como ocurre con el resto de las organizaciones, las IES no debieran estar inmunes a los efectos de esta revolución. En este sentido, la educación superior es probablemente una de las dimensiones más impactadas. Los efectos de la globalización en la educación se observan en los ajustes curriculares y en el valor que se le a los conocimientos y habilidades transferibles. De hecho, se observa que las IES hacen ingentes esfuerzos para adaptarse a los nuevos requerimientos que surgen del mercado laboral. Aunque, claramente, en muchos casos, se requiere realizar transformaciones.

Referencias Bibliográficas

Kreber, C. (2011). Different Perspectives on Internationalization in Higher Education. New Directions for Teaching and Learning, Nro. 118, Summer 2009. Recuperado el 17 de julio de 2011, de: http://media.wiley.com/product_data/excerpt/37/04705373/0470537337.pdf

Malagón, L. (20025). Universidad y Sociedad. Pertinencia y Educación Superior. Colombia: Cooperativa Editorial Magisterio.




 






[1] Sistema social que reconoce los derechos individuales, incluyendo los derechos a la propiedad privada. Por tanto, todos los medios de producción son de propiedad privada y operados para el lucro personal.

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