Wednesday, October 19, 2005

La Universidad frente a una Realidad Cambiante: Una Mirada Crítica

Introducción

A lo largo de su existencia, el hombre ha estado acompañado de temores o miedos que dan cuenta de su relación con la naturaleza y su destino final. En el medioevo, por ejemplo, los temores del hombre surgían de su aislamiento geográfico, precariedad material, y desconocimiento del cosmos. Hoy en día, contrariamente a lo que podría asumirse, los miedos del hombre continúan existiendo, pero estos se originan paradójicamente en un logos más fino de la realidad, como consecuencia del surgimiento de sofisticadas tecnologías y de la llamada aldea global. Vivimos, de hecho, en una época en donde domina la razón técnica. Lo que hay que hacer, por lo tanto, es humanizar lo global, y corregir la desmesura de la razón científico-técnica. En este nuevo orden de estructuras el precursor de los temores es el propio hombre.

De este modo, a medida que las tecnologías avanzan y el hombre adquiere mayores conocimientos, su incertidumbre subyacente también se acrecienta. El miedo del hombre posmoderno no tiene ninguna relación con ganarse un espacio en el paraíso o infierno, como era la creencia del hombre del medioevo. Las inseguridades humanas son más bien producto de un afán desmesurado por indagar y aprender, por aprovechar las tecnologías que están a su disposición.

La sociedad altamente consumista e informatizada en que vivimos, parece amenazar al hombre posmoderno. Ya no hay futuro; la prioridad es el hinc et nunc, la era de los productos y miradas light. Se trata del advenimiento del posmodernismo - término usado por primera vez en los años 60 por críticos sociales como Leslie e Ihab Hassan - con el colapso consiguiente de las jerarquías culturales, el efecto de la miniaturización tecnológica, el alejamiento de las estructuras conocidas, la auto-destrucción nuclear, etc. Cualesquiera que sean los matices de significado que busquemos, el posmodernismo parece indicar una ruptura o cambio de gestalt, de paradigmas y de estilos de vida del mundo anacrónico. Sin lugar a dudas, este panorama amplio y complejo es preocupante, pues provoca cambios significativos en todo el tejido social - valores, comunidad, gobiernos, e instituciones - para los cuales el hombre moderno debe estar preparado y ser capaz de acomodarse. La universidad o universitas litterarum como depositaria del legado incalculable de la humanidad no puede abstraerse de esta realidad.

Estado del Arte de la Universidad

La universidad está llamada a responder frente a los cambios permanentes que las sociedades experimentan en todo el mundo. En este contexto, la universidad ha de reflexionar sobre su razón de ser, pues su compromiso social vas más allá de sus fronteras territoriales. En este sentido, es preciso aclarar que la misión y visión que ésta establezca, no pueden quedar supeditados exclusivamente a los recursos financieros, ni a la dotación de académicos. La universidad es una institución que ha de sobrevivir a las personas y a los vaivenes económicos que le toque vivir. Por esta razón, si la misión y visión que sustentan el Proyecto Institucional no son flexibles, ni compartidos, ni menos actualizados, la universidad entra irremediablemente en crisis, cuyos síntomas pueden advertirse en situaciones de rompimiento universitario caracterizado por la expansión cuantitativa, desigualdades de acceso, restricciones presupuestarias, desafíos educacionales, cambios en la dicotomía universidad-sociedad e internacionalización. de los mercados.

En el actual mundo sin fronteras en que vivimos, la universidad ha de imponerse como grandes desafíos la integración a nivel nacional e internacional. No puede existir quehacer universitario sin que se generen vínculos cooperativos con otras instituciones de educación superior a través de todo el orbe. La cooperación inter-universitaria ha de permitir la transferencia de tecnologías, experiencias y conocimientos dentro de un marco de libertad y equidad. Esta nueva realidad demanda, en consecuencia, una universidad activa que responda a las cambiantes condiciones societales, con nuevos valores, nuevos compromisos y relaciones, nuevas prácticas, nuevas estructuras, nuevas formas de enseñanza y aprendizaje, nuevas concepciones curriculares, y nuevos sistemas de gestión, dentro de un marco pluralista que favorezca la creatividad tanto del docente como del propio educando.

La era actual, con sus cambios paradigamáticos, conlleva necesariamente un problema de eficiencia académica y curricular. Este nuevo escenario pedagógico requiere profesores más dinámicos y actualizados, y profundamente comprometidos con el proceso formativo del educando. Esto exige elevar la calidad de la educación superior para permitir formar personas que cumplan un rol profesional activo en la sociedad. Esto sólo se consigue con políticas y orientaciones universitarias claras y precisas. Sin embargo, debido a que el mundo actual se ha vuelto cada vez más exigente, al problema de la calidad educativa se ha sumado el de la oferta educativa. La universidad tiene el deber de responder con carreras que aseguren al egresado empleabilidad en el corto plazo. Es urgente que la universidad establezca una dinámica de revisión curricular y análisis de mercado que le permitan articular un conjunto de carreras que respondan a las necesidades de la realidad-país dentro del contexto de la globalización.

Conclusiones

La universidad es un centro de saber que debe reflejar en su quehacer las contingencias y realidades nacionales y mundiales. Los profesionales que egresen de ellas deben ser capaces de acomodarse de manera adecuada al vertiginoso ritmo de los cambios societales, incluyendo avance tecnológico, supercarretera de la información, robótica, dominio del idioma inglés, estrategias de gestión, ayuda a toma de decisiones, entre otras. Por tanto, y a la luz de lo expuesto anteriormente, la universidad, como depositaria del legado intelectual de la humanidad, enfrenta el gran desafío de modificar sus prácticas pedagógicas y ofertas académicas, agregando mayor valor e invirtiendo más en investigación y perfeccionamiento docente.

Autor: Fernando Vera, Profesor de Inglés, Magíster en Investigacióin Educativa, Magíster en Ciencias de la Educación con Mención en Gestión Educacional(c).

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